Ambito RD- El colapso del techo de la discoteca Jet Set se convirtió en una de las tragedias más impactantes de los últimos años en la República Dominicana, dejando cientos de víctimas mortales y conmocionando al país.
El establecimiento, ubicado en la capital inició sus operaciones como centro de entretenimiento en la década de los noventa y se convirtió con el paso del tiempo en uno de los lugares más emblemáticos de la vida nocturna del país, conocido especialmente por sus tradicionales “lunes de merengue”.
La noche de la tragedia
La noche del lunes 7 y la madrugada del martes 8 de abril del año 2025, cientos de personas acudieron al centro nocturno para disfrutar de una presentación del merenguero Rubby Pérez, en el marco de las populares fiestas que cada semana congregaban a decenas de seguidores del género.
En pleno desarrollo de la actividad, alrededor de la medianoche, parte del techo del establecimiento colapsó de forma repentina, provocando pánico entre los asistentes y dejando a numerosas personas atrapadas entre los escombros.
Primeras horas de rescate
Minutos después del derrumbe, unidades de emergencia, bomberos, policías y personal de salud se trasladaron al lugar para iniciar las labores de rescate. Ambulancias comenzaron a trasladar a los heridos a distintos centros médicos.
Las autoridades activaron un amplio operativo de búsqueda y rescate que se extendió durante varias horas, mientras familiares de las víctimas se congregaban en las inmediaciones del lugar en busca de información.
Durante los días siguientes, los equipos de socorro continuaron removiendo escombros en busca de sobrevivientes. Paralelamente, las autoridades ofrecían informes periódicos sobre el número de víctimas y personas rescatadas.
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno declaró varios días de duelo nacional y anunció el inicio de investigaciones para determinar las causas del colapso que cobró la vida de 236 personas.
Investigación y consecuencias
El derrumbe que marcó al país y que dejó una profunda huella en la sociedad dominicana, abrió un debate nacional sobre la seguridad de las edificaciones destinadas a eventos masivos y la necesidad de reforzar los controles y supervisiones en este tipo de establecimientos.
En el Congreso Nacional se sometieron unos 22 proyectos de ley y resoluciones, la mayoría enfocadas en la inspección, supervisión y certificación obligatoria de edificaciones públicas y privadas, pero transcurrió un año y esas normativas no prosperaron.
Pese a la consternación nacional e internacional que generó el derrumbe del centro de diversión y al consenso inicial sobre la necesidad de prevenir tragedias similares las piezas perimieron y no volvieron a reintroducirse.
Proceso judicial
El proceso judicial relacionado con esta tragedia continúa avanzando en los tribunales, mientras familiares de las víctimas, sobrevivientes y la sociedad mantienen la expectativa de que se determinen responsabilidades.
En el marco de ese proceso, familiares de las víctimas presentaron múltiples querellas y demandas civiles contra los propietarios del centro nocturno Antonio y Maribel Espaillat, alegando presuntas fallas en el mantenimiento de la estructura y en el cumplimiento de normas de seguridad.
El caso continúa en etapa de instrucción judicial, período en el que el tribunal evaluará las pruebas presentadas por el Ministerio Público y la defensa para decidir si existen elementos suficientes que permitan enviar el expediente a juicio de fondo.
Mientras tanto, familiares de las víctimas han reiterado su reclamo de justicia, insistiendo en que se establezcan responsabilidades claras por una tragedia que marcó profundamente a la sociedad dominicana.

