A diez centavos la lengua

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Enoc Díaz
Enoc Díaz

Por Enoc Díaz– Por allá por los años 1979-1980 en la sección Loma de Piedra, en el municipio Los Hidalgos, provincia Puerto Plata, un señor llamado Sijo pagaba diez centavos por la lengua de un pájaro carpintero.

Se creía para ese entonces que esta ave piciforme, que es su nombre científico, usaba su lengua para perforar los frutos y árboles, para de esta manera crear gusanos que luego comerían como parte de su alimento.

Todos los del campo creíamos lo mismo hasta que descubrimos que es su pico la herramienta usada para perforar árboles y allí hacer sus nidos. De ahí viene su nombre: pájaro carpintero.

La intención de Sijo era eliminar esas aves para conservar en buen estado la cosecha de cacao, pues si este era perforado se dañaba y era una mazorca más perdida. Los campesinos no sabían que es el pico lo que el pájaro usa para perforar, pero que la intención final era preservar el cacao para luego ser vendido a los compradores que más adelante hacían diferentes tipos de negocios con el grano.

Hoy en día asumo la posición de Sijo y veo a mi alrededor muchos pájaros carpinteros que están usando sus lenguas para dañar a toda una sociedad, con la intención de volverla gusanos irracionales, que luego ellos usan a su antojo para sus propósitos malsanos.

La lengua es un órgano pequeño de nuestro cuerpo que se jacta de grandes cosas. Así lo cita Santiago en su capítulo 3 y versos del 1 al 10 (Santiago 3: 5-10).

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Cuántas lenguas andan sueltas en nuestros medios de comunicación, especialmente en las redes sociales incendiando a una sociedad que de por sí es violenta desde su origen.

Hombres y mujeres que no miden las consecuencias de sus palabras, sólo quieren sacar ganancias a sus imprudencias y de esta forma generar fama, so pena de la contaminación verbal que están sembrando en nuestros niños y adolescentes.

Por no mencionar a una juventud que ya se ve perdida, solo moviéndose como larvas de gusano esperando ser devoradas por quienes los han llevado a ese estado. He escuchado a pájaros carpinteros que desde sus plataformas usan su pico bien afilado para desgarrar el alma y la conciencia de árboles que, si cuidáramos de ellos, podrían dar muchos frutos en beneficio de nuestra sociedad.

Semi dioses que se han llegado a creer que hasta pueden disponer de la vida de otros sin que esto provoque ninguna reacción de los que están llamados a cuidar de los indefensos árboles que van creciendo. ¿Qué vamos a hacer ante tal amenaza, dejaremos que los pájaros carpinteros sigan haciendo ruido y dañando los frutos que mañana serán el sostén de la sociedad?

Ha llegado el momento para que los buenos agricultores tomemos la decisión de alejar a nuestros árboles del alcance de tan dañino pájaro y pongamos un repelente de valores en sus ramas, capaz de alejar a las aves de rapiña que quieren anidar en ellos.

Por Enoc Díaz